Aprendí que no sirve de nada bajar los brazos en una pelea si no estás segura que la vas a perder. ¿De qué sirve rendirse, o pensar que esta todo dicho, si en verdad, la lucha no acabo? Es que vivímos en una sociedad pesimista y autocrítica. Vivimos quejándonos, y no vemos que en realidad, nosotros mismos provocamos nuestro fracaso.
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